La enfermedad más grave. (Cuando un día cualquiera dominado por la protección a la riqueza yr el súper poder, culmina en un abrazo de ternura)
La enfermedad más grave Mi hijo se sentía algo mal. Nada demasiado alarmante, al parecer uno de esos virus que llegan sin pedir permiso, se instalan unos días en el cuerpo y nos obligan a bajar el ritmo. Estaba recostado, con esa mezcla de cansancio y curiosidad que a veces aparece en los niños cuando sienten que el cuerpo no responde como siempre. De pronto me miró y me preguntó: —Papi, ¿cuál es la enfermedad más grave? No sé si pensé la respuesta o si simplemente salió desde algún lugar más hondo que la razón. —El egoísmo, hijo —le dije. Me miró con extrañeza. Tal vez esperaba que nombrara una enfermedad de hospital, de doctores, de remedios difíciles, de esas que los adultos mencionamos con voz baja. —Pero esa no es una enfermedad —me respondió. —Cierto —le dije—. No lo parece. No tiene fiebre, no da tos, no se ve en una radiografía. Pero se comporta como una enfermedad. Te va quitando la vida poco a poco. Se quedó en silencio, atento. —¿Cómo? —Porque el egoísmo va cerrando el coraz...